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lunes, 13 de junio de 2011

UN MILAGRO: CUIDANDO A UN ANGEL - CAP. 6

CAPITULO 6: UN DURO GOLPE


Altas hora de la madrugada y nosotros estábamos afuera del Hospital de Naucalpan, todos se encontraban muy tristes ya que mi abuelita se encontraba muy mal, no tenían un buen pronostico para ella.

Nosotros nos teníamos que ir porque mi papá tenía que ir a trabajar, pasaron los días y no había mejoras en ella, llegaron las vacaciones para mi papá y él se encontraba todo el día afuera del hospital, a mi abuelita ya le habían dado antes algunos infartos al corazón, y había salido adelante, pero esta vez era todavía más delicado.

Mientras mis papas se encontraban en Naucalpan, mi hermana y yo nos quedábamos en casa de mi abuelita Juana, quien iba a pensar que años más tarde a ella le iba a suceder lo mismo, mi hermana y yo esperábamos cada llamada de mis papás para estar al tanto de mi abuelita.

Los días pasaban y a mi abuelita le empezaron a salir yagas por estar tanto tiempo sin moverse, su brazo y su pierna no las podía mover, mi papá siempre se encontró a su lado, cada vez que él podía.

Pasaron los días y se acercaban las fiestas de fin de año, llego el 24 de diciembre, un día especial para todos, o casi para todos, porque nosotros no teníamos motivos para celebrarla. La cuenta regresiva estaba llegando a su fin, hasta que por fin llego el día, 29 de diciembre de 2007, mi papá se encontraba en el hospital, mi mama, mi hermana y yo estábamos en la casa, era de noche, cuando sonó el teléfono, al escucharlo yo sabía quién era y por que llamaban.

Mi papá nos hablo y nos dio la noticia que mi abuelita Ángela, había fallecido frente a el, era la primera vez que yo experimentaba la muerte de un ser querido cercano, aun no podía asimilar el tamaño de la noticia hasta que vi a mi abuelita en el féretro, como si ella estuviera dormida. El 31 de diciembre de 2007 mi abuelita fue enterrada en el panteón Sanctorum.

lunes, 6 de junio de 2011

UN MILAGRO: CUIDANDO A UN ANGEL - CAP.5

CAPITULO 5: LA HISTORIA SE REPITE


Mis papas cuando se casaron se fueron a vivir a casa de mi abuelita Ángela, la mamá de mi papá, en esa casa vivían mis dos tías, hermanas de mi papá, Isabel y Margarita, también se encontraba Simeón el esposo de mi abuelita.

Mi abuelita siempre se metió en la relación de mis papás, a mi mama había veces que la trataba mal, mi abuelita junto con sus hijas, llegaron a hacer que mi mama en una ocasión abortara al bebe que llevaba, esa ser que si ahorita estuviera aquí, tuviera 17 años de edad, un ser que ahorita pudiera haber sido mi hermano menor.

Pasaban los años y seguíamos viviendo en esa casa, curse el kínder ahí, la primaria, pero unos años antes de terminar la primaria, mi papá salió sorteado para conseguir una casa propia, oportunidad que mi papá no dejo pasar, gracias al apoyo de mi mamá.

Al terminar la primaria, decidimos cambiarnos de casa inmediatamente, con mucho respeto nos despedimos de mis abuelitos y de mis tías, pasaron los meses, años y casi no íbamos a visitar a mi abuelita Ángela, por un lado por todas las cosas que el algún momento nos hizo, pero después comprendimos que era la mamá de mi papá y que teníamos que ir a visitarla, dejamos los rencores atrás y decidimos visitarla más seguido.

El salirnos de esa casa nos hizo mucho bien tanto a nosotros como a ellos, porque mi abuelita vio el valor que teníamos nosotros y decidió tratarnos mejor que antes. Cada vez que íbamos nos recibía con una sonrisa, nos ofrecía de comer y nos la pasábamos bien.

Nació mi primo Ángel, hijo de mi tía Margarita, su nacimiento le trajo un poco de luz a la vida de mi abuelita, algo mas por que vivir, solo que había un problema, mi tía se lo dejaba encargado todos los días, ella ya no tenía la edad para cuidar niños, si a caso para quererlos, pero nada más.

Un día mi abuelita no pudo mas, era de noche ella salió al baño y cuando regreso, se agacho a acomodar el trapo de la puerta, ella cayó y se golpeo la cabeza, la trasladaron al hospital, le marcaron mi papá y le avisaron que mi abuelita Ángela había sufrido un DERRAME CEREBRAL.

viernes, 3 de junio de 2011

UN MILAGRO: CUIDANDO A UN ANGEL - CAP.4

CAPITULO 4: EL HOSPITAL: TRONCOSO – PARTE 2


Mi mama al escuchar que mi abuelita podía morir se fue sin pensarlo al Hospital de la Raza, ella aun no podía creer lo que estaba pasando, tan solo una semana atrás ella había hablado con mi abuelita por teléfono, solo que esa vez no pudieron hablar bien porque la escucho discutir con mi primo Alfredo, hermano de Karen, al escuchar mi mama como mi abuelita hacia corajes con el decidió despedirse, colgarle y dejar que siguiera haciendo corajes.

Mi mamá llego al hospital y vio a mi abuelito Raúl, al verlo era otro, todo su mundo se había caído de una momento a otro, era como un niño, la persona con la que había convivido durante tanto tiempo, podía perderla para siempre.

De sus ojo rodaban lágrimas de dolor, mientras esto pasaba él le decía a mi mamá que mi abuelita estaba muy delicada y que la doctora le había dicho que ella tenía un 95% de que ella muriera y solo un 5% de que ella viviera, pero si lo hacía, quedaría con muchas secuelas. Que en el hospital ellos ya no podían hacer nada, y que por eso la iban a regresar al hospital de Troncoso. Solo un milagro podía salvarla.

En ese momento, mi abuelita iba saliendo del hospital en una camilla, mi mama salió corriendo para verla tal vez por última vez, al legar le beso la frente, le pidió que no la dejara sola, que aun no era su momento. Ella al tocarla la sentía como si solo estuviera durmiendo, tenía un calor que no podía describir, su cara se veía bien, no la tenía como otras personas que están a punto de morir.

De ahí, se fueron al Hospital de Troncoso, donde la internaron y donde se tenía que esperar a lo peor. El martes en la noche mi papa me llevo al hospital ya que nosotros vivimos en el Estado de México y ella estaba en el Distrito Federal, al llegar mi mama me vio y con lágrimas me dijo que ya no había solución, que a mi abuelita le había dado un derrame cerebral y que ya no iba a vivir. Era como si la historia se volviera a repetir.

miércoles, 1 de junio de 2011

UN MILAGRO: CUIDANDO A UN ANGEL - CAP.3

CAPITULO 3: EL HOSPITAL: LA RAZA – PARTE 1

Mi mamá tiene un puesto de dulces, salimos a vender cada mañana antes de que los niños salen de la escuela, terminando de pasar los niños mi mama mete el puesto y sigue vendiendo en la casa y yo me iba a la escuela, eso se había convertido en una rutina, mi mama por un lado ya se había fastidiado y a mí ya me estaba aburriendo, queríamos cambiar un poco. Al parecer hay que pensar lo que se pide por qué se puede ser realidad. El 18 de enero, la mañana comenzó bien para nosotros, ese día teníamos todo para vender nuestros dulces, teníamos muchas ganas, sacamos el puesto, todo iba muy bien, hasta que mi mama se metió a la casa a preparar un chicharrón, cuando me llego un mensaje, el numero no lo conocía, pero este decía: “Dile a tu mama q esta Juana internada en Troncoso”. No sabía cómo decírselo a mi mama, pero entre a la casa y se lo tuve que decir, ella no supo cómo reaccionar, se impacto mucho con la noticia. Ella me preguntaba por que la habían internado, pero no sabía, por lo que salió corriendo al teléfono público ya que en ese momento nosotros no teníamos línea, marco a la casa de mi abuelita y contesto Karen, mi mama le pregunto que le había pasado a mi abuelita, pero Karen tampoco sabía muy bien, mi mama se enojo, porque nadie le decía, lo único que le dijo Karen es que lo que sabía era que le había dado un infarto, aunque eso no era cierto.

Mi mama con tanto enojo le reclamo a ella y a su hermano ya que con todo lo que había pasado antes era lo menos que se merecían ellos, todo el mundo decía que ellos habían tenido la culpa por todo lo que les hicieron.

Mi mama me pidió que le ayudara a meter el puesto, después de hacerlo yo me tuve que ir a la escuela, pero en lo que yo estaba en la escuela mi mama salió rumbo al hospital, le marque a su teléfono y me explico que se había ido por que ella quería saber que le había pasado a mi abuelita. En el hospital al llegar a la casa mi mama le marco a mi tío el cual le dijo que mi abuelita estaba en el hospital de la Raza, pero que para trasladarla a mi abuelito le habían hecho firmar una Acta Responsiva, por si ella moría en el camino.

CONTINUARÁ...

lunes, 30 de mayo de 2011

UN MILAGRO: CUIDANDO A UN ANGEL - CAP.2


CAPITULO 2: LA LLAMADA
La mañana del accidente se encontraban con ella Raul, su esposo y Karen su nieta, mi abuelita ya no podía levantarse, su cuerpo se le estaba adormeciendo, por lo que ella le grito desesperadamente a mi abuelito para que la ayudara, mi abuelito y mi prima se espantaron al no saber qué era lo que le estaba pasando, mi abuelito la levanto y la sentó en el sillón, el decidió meterse a bañar para poder hablarle al médico de la esquina, en lo que él se bañaba, mi abuelita le pidió un gran favor a Karen, le dijo que le marcara a sus papas, como ya lo había mencionado antes, mi abuelita aun tenia a sus papas, algo inusual en estos tiempos.


Mis bisabuelos ya están un poco mayores, mi bisabuela ya no ve muy bien, camina siempre gracias a un bastón y mi abuelito no necesita de bastones y su vista es algo buena, pero su problemas es que por haber tomado mucho en su juventud, su hígado estaba ya muy deteriorado, por lo que hay ocasiones en las que han tenido que internarlo.

Karen marco el número de mis bisabuelos, el cual lo saco de una agenda ya muy viejita, en ella se encuentran todos los números de la familia, los actuales y hasta lo que ya fueron cambiados. El teléfono comenzó a timbrar y después de unos segundos contestaron. Mi abuelita les comento que se sentía muy mal, se sentía muy rara y que les hablaba para avisarles y que cualquier cosa que no les mencionaran a sus padres, esto para que ellos no sufran. Ella al estar hablando ya sentía su cara un poco dura, su brazo y su pierna izquierda ya no las sentía.

Después de unos minutos mi abuelito salió de bañarse y fue corriendo a hablarle al doctor de la esquina, al llegar el doctor la reviso de la presión y se dio cuenta que lo que tenía mi abuelita era más grave de lo que se pensaba y que lo mejor era llamar a una ambulancia, mi abuelito aun no sabía lo que le había pasado a mi abuelita, pasaron 30 minutos desde que pidieron la ambulancia, hasta que por fin llego y subieron a mi abuelita, los paramédicos le preguntaban cosas como su nombre, el nombre de su esposo y todas esas cosas, ella sorprendentemente a todas ellas las respondía bien, los paramédicos al verla, decidieron sedarla y esperan a que llegaran.

miércoles, 27 de abril de 2011

UN MILAGRO: CUIDANDO A UN ANGEL - CAP.1

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Todo comenzó hace algunos meses, el 18 de enero de 2011, para ser exactos, ella se levanto como todas las mañanas a hacer su quehacer, lavo su estufa, le dio de comer a su perico llamado Lucas, trapeo, después de unas horas ella ya se sentía cansada, sufría mucho por su espalda, después de hacer mucho esfuerzo le dolía hasta no poder con ella, pero ella es una de las personas que no les gusta estar sentada si hacer nada, por eso su casa siempre estaba limpia. Después de trapear decidió limpiar su refrigerador, saco todas sus cosas, las coloco en la mesa, comenzó con la parte de arriba, comenzó a bajar, ella estaba decidida a limpiar a fondo su refrigerador, al darse cuenta de que había una lata de crema de coco derramada en la parte de abajo del refrigerador, ella decidió arrodillarse y limpiarla de una vez, se metió tanto que su cabeza no aguanto más y sucedió lo que tenía que pasar… le dio un DERRAME CEREBRAL.


Aquella lata de crema de coco tenía su historia, hace algunos días atrás, en la fiesta de año nuevo la familia se junto para recibirlo, le trajeron a mi abuelita una botella de licor de café, otra de piña con coco y mas, estaban todos los nietos, todos los hijos, ella estaba más feliz que nunca al ver a toda su familia reunida. Ese día decidió tomarse unos vasos de piña con coco, hielos y un toque de crema de coco.

Ese día todos eran de estar vaso tras vaso, uno de piña con coco y otro de licor de café, se podían escuchar las risas hasta la calle, la sonrisa de mi abuelita era de oreja a oreja, nunca había estado tan feliz, cuando vieron que la lata de crema de coco se había terminado, decidieron ir por otra y continuar con la fiesta. Pasaron las horas y todos con unos traguitos de más decidían pasar a retirarse, por lo que todos sus hijos se fueron y mi abuelita se fue a dormir, sin saber lo que la vida le tenía reservado unos días más tarde.

UN MILAGRO: CUIDANDO A UN ANGEL - INTRODUCCION



Mi nombre es Juan, tengo una gran familia por parte de mi mamá, 2 bisabuelos, 2 abuelos, 5 tíos, 10 primos y 2 más en camino.

Hay personas que no creen en lo divino, hay otras que creen en los ángeles, pero piensan que ellos son como en la televisión o en libros religiosos, que tienen alas, una aureola en la cabeza, que siempre están tocando su arpa, pero si nos ponemos a pensar, un ángel es la persona que está a tu lado, aquella que siempre te ayuda cuando más lo necesitas, aun cuando no se lo pidas. Hace unos meses descubrí que toda mi vida un ángel ah visto por mí y por mi familia, cualquier problema que tenemos nos ha ayudado a salir adelante. Esta es la historia de cómo descubrí a un ángel y aun mas importante, de cómo lo hemos ayudado mi familia y yo.

Su nombre es Juana, tiene 6 hijos y 12 nietos, aun cuenta con sus dos padres, no muchos tienen el privilegio de decir eso, toda su vida ha visto por sus hijos, los ha velado cuando ellos se han enfermado, los ha curado cuando se lastimaban, los ah perdonado cuando ellos la han decepcionado y sobre todo siempre les ha dado su cariño de madre, toda su vida ah sido de dar sin recibir nada a cambio. Hay personas que dicen que la vida es injusta, porque por más que luchan nunca consiguen lo que quieren, por un lado estoy de acuerdo porque lo que le paso a mi abuelita Juana a mi no se me hace justo.